Truth [30 DÍAS, 30 PELÍCULAS]

Truth es de esas películas complicadas y que cada vez se ven menos en las cartelera, las películas que cuestionan el medio por el cual son vistas, difundidas e incluso producidas, un medio que es un negocio y como tal debe ser capaz de rendir frutos económicos, porque como ya sabemos, no solo de los éxitos morales se puede virvir.

Truth es una buena película en el sentido que se arriesga a mostrar el lado menos conocido y menos amable de los medios de comunicación, una tradición que se inició en los años 50, con películas y series de TV que se cuestionaban su propia existencia, y en cierto modo terminó con Network, un clásico que nos habla sobre la posición de poder de las cadenas televisivas en los años 70s, y como los objetos de consumo nos vuelven, bueno, consumidores. Quizás esta tendencia tuvo un pequeño revival a mediados de los 90s con Seinfeld, la sitcom que hablaba de nada, pero después de eso, cada crítica, comentario y queja contra las cadenas televisivas, los medios de comunicación masivos y el uso y abuso de poder por eso el espectador adormecido se han disuelto hasta el punto que nisiquiera nos cuestionamos que Marvel nos estregue la misma pelicula una y otra vez pero con distintos trajes y distintos actores, frente a este panorama Truth tiene de la decencia de por lo menos instar al espectador a reflexionar sobre lo que ve y sobre como ve y consume este contenido, en este sentido Truth es mucho más arriesgada que -la adorada por muchos y celebrada- Mr Robot, una serie que habla sobre destruir el sistema opresor, pero se trasmite todos los jueves por su cadena favorita. O la premiada Inception de Chris Nolan, la cual sostiene que los medios de comunicación audiovisuales masivos son como un sueño, y por lo mío cualquier verosimilitud o intento de retratar algo parecido a la realidad y por ende una verdad -lo cual debería ser la aspiración de toda obra artística- se desvanece, como … bueno como el recuerdo de un sueño a la mañana siguiente.

Truth tiene los cojones de criticar la forma en la cual se produce – producía en realidad – la televisión informativa. Esa que tiene el deber de presentarnos nos hechos de la manera más fiel posible a los hechos mismos, pero que ha degenerado a prensa rosa, amarilla, roja y de todos los colores del arcoiris. Todo mientras desarrolla la relación entre un grupo que no tiene nada más en común que la búsqueda la verdad frente a unos hechos que son sinceramente vergonzosos, los ataques personales a los candidatos a la.presidencia de USA en la segunda candidatura de George W. Bush.

Una película con trasfondo que no por eso deja ser entretenida. Una de mis favoritas de estos 30 días de pelicula.

Joy [30 DÍAS, 30 PELÍCULAS]

Joy es la nueva película de David O. Russel, quien como siempre llega acompañado de Jennnifer Lawrence y Bardley Cooper, no es una mala película pero esta muy lejos de ser la obra maestra por la que la quieren hacer pasar.

David O. Russel es conocido por realizar un cine contenido que en cierta manera se asemeja al trabajo de directores Independientes pero cuenta con la seguridad y el bolsillo de las grandes distribuidoras norteamericanas para la difusión y el lobby de sus películas, además, trabaja por lo general con los mismos actores repitiéndose JLaw -quien ganó el Oscar por su trabajo junto a Russel, y si me lo permites, no lo merecía – y Bardley Cooper nuevamente como la pareja central de la historia.

Russel quiere realizar un cine atemporal. Por eso se mueve a otras épocas con sus historias, para que las deficiencias del guión no se noten, porque el 99% de los conflictos que ocupan Russel se pueden solucionar con una vídeo conferencia o un email, así realiza este cambio temporal – en esta ocasión – para hablar nuevamente sobre la mujer, su rol en la sociedad y tener varios planos JLaw llorando, porque al parecer el público responde a eso, el resultado es un película aburrida. De cartón. Donde sus personajes son pálidas representaciones pixeladas de personas. Simples plot devices, que están allí para hacer que la historia avance, o se detenga. O se mueva a un ritmo distinto del cual estaba funcionando durante los últimos minutos.

Una película olvidable, que intenta sostenerse en un personaje que es más molesto que otra cosa, una burda repetición de Jennnifer haciendo lo que hace siempre – sonreír, llorar, gritar, caminar furiosa en línea recta- no en el mismo orden pero en el mismo tono. Quizá lo más rescatable es la actuación de Cooper, quien cuando está en pantalla logra que la película cobre ritmo y brille, el resto, al baúl de las anécdotas y a pedir las dos horas invertidas de vuelta.

True Story [30 DÍAS, 30 PELÍCULAS]

Otra de las grandes olvidadas en la lista de los premios de este temporada, True Story cuenta la relación entre Michael Finkel y Christian Longo, periodista y asesino respectivamente, durante el tiempo en el que Longo es juzgado por el asesinato de su esposa y sus tres hijos. Interpretados por Jonah Hill y James Franco, en quizás unos de los papeles más serios y mejor logrados de sus carreras.

Longo parece ser una persona común y corriente, pero detrás de lo común yace lo improbable, y lo improbable es increíble de manera que se nos revela por sorpresa. Así la película nos muestra la relación entre este transtornado Longo y Finkel, el periodista que cometió un error en un artículo y eso le costó el puesto y la carrera, esta relación entre ambos pasa de ser nula a ser de comprensión y cariño con Finkel confiando y creyendo a cada palabra de Longo, pero Longo tiene varias sorpresas en la relación afectiva / laboral que se forja entre ambos.

La película esta construida de manera que en sus alrededor de 100 minutos siempre se mantenga la duda respecto a quien dice la verdad y cual es la verdad, creando una atmósfera entre sus protagonistas que en sus mejores momentos nos recuerda a El Silencio de Los Inocentes y Hannibal, la película y la serie de televisión, no tanto por la atrocidades cometidas por los protagonistas, sino por la construcción de los mismos y la necesidad palpante de comprensión que éstos demuestran.

Una película visualmente atractiva, que cuenta con una dirección sólida, que juega con el  misterio, el drama y la psicología interna de los personajes, el drama interno que les ocurre mientras  se relacionan y aprenden el uno del otro, puede que sea la gran película olvidada en estos premios, porque a pesar de ser un pelicual de bajo presupuesto -comparativamente hablando- cuenta con un mejor relato y mejor mejor construcción visual que varias de las nominadas, quizás no recurre a la pomposa técnica de The Revenant o al cliché fácil de Joy, pero que por su construcción visual y narrativa es muy superior a ambas, una película que lamentablente no llegó a nuestra cartelera tercermundista.

Tomorrowland [30 DIAS, 30 PELICULAS]

Quizás Tomorrowland fue uno de las grandes éxitos comerciales del año pasado, y probablemente sea una de las peores películas que llegaron a la cartelera mundial. Otra de las películas que terminan demostrando la falta de creatividad en los grandes estudios.

Dirigida por Brad Bird – a quien siempre recordaré con cariño por The Iron Gigant y The Incredibles -y escrita por el mismo Bird y Damon Lindelof, quizás uno de los más grandes vendedores de humo en los últimos años en la industria del entretenimiento – a quien recordaré con disgusto por su trabajo como guionista y asesor en Prometheus, y Los – la película nunca nos permite relacionarnos con los personajes, por lo mismo entender sus motivaciones, quizás porque se basa más en el concepto de la tierra prometida del mañana que en el viaje de los personajes por descubrirla -y aquí podemos ver la mano de Lindelof en esto, un hombre que disfruta más del misterio que las relaciones, y los personajes -, así este Tomorrowland es el lugar donde los adelantos científicos se unen con los adelantos artísticos para crear un mundo y una sociedad perfecta – casi como lo fue Pixar en sus primeros años – pero se vino abajo y ese nos condenó a todos – nuevamente, casi como Pixar en los últimos años-

La película termina aburriendo. Los personajes escapan de peligros que sabemos pueden sortear porque de lo contrario la película no duraría 130 minutos, los villanos parecen sacados de una película de animación infantil – quizá un formato que se apagaba mejor a la idea de Brid – Otro producto olvidable de una época bastante olvidable

Creed [30 DIAS, 30 PELICULAS]

Creed es el spin off de Rocky, en un momento donde no tenemos más que remakes o adaptaciones un tanto patéticas de libros, series, juegues o dibujos animados como grandes blockbusters eso no nos debe extrañar.

Sin embrago, y a  diferencia de los refritos que han llegado a la pantalla grande en los últimos años, Creed lograr rescatar la nostalgia por Rocky de una buena manera, nos transporta de vuelta al mundo nos boxeo, y al mismo tiempo, nos presenta un nuevo personaje al cual seguir Donny, el hijo de Apollo Creed. La película funciona en base a la química que presentan en pantalla Rocky y Donnie, difícil de creer pero Stallone logra una buena actuación como el boxeador retirado que en un principio no quiera nada con la joven promesa, sin embargo, decide entrenar al hijo de su amigo, el resto son cerca de 90 minutos de una historia dramática, entretenida, que nos recuerda los mejores tiempos del cine de deportes, ese cine que se veía en los años 80s, y que desapareció tan rápido como llegó principio de los 90s.

La película tiene una dirección espectacular, el joven Ryan Cooger, logra un excelente uso del lenguaje audiovisual, maneja a la perfección el el ritmo de la película acelerando los momentos necesarios, y dejando que los personajes crezcan y se muestren en las escenas claves, la dirección de fotografía es precisa, y ayuda a creer la atmósfera necesaria para creer todo lo que estamos viendo, finalmente el manejo de cámara es espectacular, Coger dirige una pelea de box completa en una sola toma, y es tan notable esta secuencia que se convirtió en una de mis secuencias favoritas de todos los tiempo.

Creed es una película necesaria en tiempos de tanta basura audiovisual, es una película que nos recuerda que cuando un director sabe lo que hace, y sabe cual es el contexto en el cual su película está inmersa los resultados siempre son excelentes.